martes, 11 de agosto de 2015

"Un día como hoy".


Es impresionante cuando las maravillas de la vida, sus milagros, sus encantos quedan evidentes ante nosotros.

Por ejemplo, el hecho de saber el día que nacimos forma parte de la magia de la vida, esa alegría de conocer desde cuándo somos parte del juego y la incertidumbre de ignorar hasta cuándo seguiremos en este ambiente lleno de seres humanos, animales y cosas llamado mundo, todos apostando en un juego llamado vida.

Se trata de jugar a ganar sin embargo, como todo juego en ocasiones se gana y en otras se pierde; jugamos a ser hijos, es lo primero, luego a ser hermanos, después amigos, para sobrevivir hay que ser compañeros de trabajo... a ser novios, esposos y tal vez seamos padres.

Cada uno de esos roles tienen intrínsecas sus dificultades en la vida, porque al jugar no estamos solos y sobrellevar a los demás jugadores resultaría algo mágico porque todos somos diferentes.

En cada una de esas etapas del juego hacemos trampa por momentos, llamando a la desconfianza a ser parte del juego, razón por la que casi siempre terminamos perdiendo más de lo que se podría ganar.

Al pasar los años y llegar cada día aniversario por este mundo, se hace un momento oportuno para pensar en lo pasado y por supuesto en el futuro, puesto que uno de los mayores deseos recibidos de los demás es precisamente: “que cumplas muchos años más”, entonces es una tarea pretender cosas para esos años por venir.

Mientras tanto, celebro y soy agradecido de Dios por este mi: “Un Día Como Hoy” de mi llegada a ser parte de este juego: “La Vida”.