miércoles, 10 de julio de 2013

El zapato y el dedo.

Todos notan lo bien que te queda el zapato sin embargo, nadie sabe cuál dedo es que te aprieta. 
Lo mismo sucede con nuestras situaciones personales ante los ojos ignorantes de los seres que nos rodean. 

La vida del hombre es una obra de teatro que se desarrolla en diversos escenarios. Para cada uno de ellos es necesario adoptar un papel en el que adoptamos las directrices del entorno para estar en coordinación con el resto del elenco. 

Cada personaje lleva dentro su propia realidad, casi siempre ajena y en ocasiones paralela al ambiente en el que tiene que actuar. Solo se ve el desempeño del actor dentro del "performance" incluso a veces hasta recibe alardes por un buen trabajo. 

Que triste es cuando una escena termina, se baja del escenario y debe actuar en su eterna realidad.

 A veces con vergüenza por no poder lograr una actuación tan buena como en la de otros escenarios. 

Así como en el teatro se pueden usar máscaras que ocultan ese rostro del actor y solo se ve el personaje de ese momento, así mismo existe una máscara que utilizamos en cada uno de los escenarios de nuestro día a día. 

PD: No todo es lo que parece más bien, Nada es lo que parece.